Categorías: Vida y estilo
| Publicado
noviembre 19, 2020 2:12 pm

¿Por qué hacer deporte en casa?

Por Eva Fernández

Si estar tirado en el sofá es el único deportes que practicas habitualmente en el comedor quizás es hora de empezar a replantearnos si nuestro espacio doméstico se puede reconvertir en un lugar para hacer ejercicio. El sedentarismo sigue siendo, a pesar de que la pandemia acapare los titulares, uno de los principales problemas de salud pública en los países occidentales, y las limitaciones en la movilidad actuales no han hecho sino agravarlo.

Pero esto no tiene que ser necesariamente así: hay muy buenas razones para hacer deporte en casa, y no, no todas tienen relación con la pandemia. Más allá de la protección contra el Covid-19, si no somos muy constantes con el ejercicio, pocas excusas se pueden dar por no hacer cuando lo único que hace falta es ponerse la ropa, las zapatillas deportivas y poner en marcha el ordenador.

Y no siempre hay que tener mucho espacio o gastarse céntimos en equipamiento para entrenarse en casa. Hay, eso sí, conocer el estado de forma y los límites propios y tener un poco de idea de lo que se quiere conseguir, para no lesionarnos. Aquí tienes unas cuantas propuestas; seguro que encontrará alguna que se adapte a sus gustos y posibilidades.

Debes tener en cuenta…

“Todo el mundo puede hacer actividad física en casa, y todo el mundo se puede beneficiar, explica el fisioterapeuta y profesor de fisioterapia de la Universidad de Lleida Manel Domingo, que sin embargo apunta que hay que adaptarla a nuestro estado de forma. “Como regla general, debemos tener presentes las mismas precauciones que si vamos al gimnasio: revisión médica, especialmente si hace tiempo que no hacemos ejercicio o sabemos que tenemos alguna enfermedad o lesión; aumento gradual de la intensidad, y saber que tenemos que parar o aflojar si notamos cualquier tipo de dolor. El veneno está en la dosis”.

Domingo, que comenta que después del confinamiento vio muchas lesiones de rodilla en personas que, por miedo al sedentarismo, se habían dedicado a pasear arriba y abajo del pasillo, recomienda “intentar combinar ejercicios de diferente intensidad, y procurar hacer trabajar todos los grupos musculares. La variedad es nuestra aliada “. Y explica que es mejor -si se puede- hacer deporte por la mañana o al mediodía “para que los beneficios que tiene sobre nuestro cuerpo se manifiestan mientras dormimos. Si hacemos ejercicio por la noche, tendemos a activarlo y no nos recuperamos tan bien “.

Domingo señala que los estudios son contradictorios sobre la cantidad de ejercicio recomendable, pero que el consenso apunta que idealmente “deberíamos hacer tres o cuatro días por semana una hora de ejercicio, interrumpidos por períodos de descanso”.

Mantén tu mente en plena forma

Pero no es sólo la parte física la que hay que cuidar. Un riesgo del gimnasio casero es que se convierta el enésimo buen propósito y llegar al final del día sin habernos levantado de la silla más que para ir a la nevera. Los psicólogos conductistas menudo hablan de “reducir la fricción”, es decir, de eliminar los obstáculos para la conducta que queremos incorporar.

Es buena idea, pues, que preparamos la ropa de deporte el día antes y que nos hacemos un horario y un plan de entrenamiento, para que cuando llegue el momento de poner a ellos no tengamos que pensar mucho.

De cara a planificar, debe prever un espacio limpio de unos dos por dos metros (un poco más si hace danza o alguna otra disciplina que implique moverse) y, si vive en un bloque de pisos, no olvide que las ordenanzas municipales de Barcelona no permiten hacer ruido entre diez de la noche y la mañana.

Eva Fernández

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